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Importancia de los Límites [Terapeutas]

septiembre 17, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

La importancia de fijar límites en el consultorio es esencial, ya que se trata de reparar aquello que ha fallado mal en casa. En sí, el niño y su conducta problemática puede ser un reflejo de estar varad dentro de un entorno problemático. Su forma de actuar debe ser interpretada como el resultado en respuesta a las acciones de su familia y al contexto, en general en términos diversos, ya sea de motivación, necesidades, personalidad y circunstancias.

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Abuso Sexual [Terapeutas)

septiembre 12, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

En terapia, el terapeuta debe evaluar el nivel de desarrollo actual del menor y ayudarle a comprender así como a resolver el trauma. Este espacio debe proveerle de la seguridad necesaria para que pueda conceptualizar el evento traumático. Esto se lleva a cabo a través de las intervenciones del terapeuta donde interpreta sus conductas. De la misma manera, el terapeuta debe estar preparado para brindar información exacta acerca del abuso sexual, del abusador, y sobre la relación del niño con esa persona. La desinformación puede conducirlos a crear una percepción equivocada de su propio ser y de su relación con los demás, sí esta imagen no se trabaja y no se logra cambiarla por una más sana y positiva puede tener efectos irreversibles en su vida futura, como en las relaciones de pareja, etc.

Asimismo, en la terapia es esencial que el especialista le ayude a liberar sus sentimientos a través del juego. Cuando un niño ha sido abusado, su gama de respuesta emocional puede variar desde presentar aberración por su agresor hasta sentimientos positivos, incluso afecto, asimismo, puede haber síntomas somáticos como problemas de sueño, micción o reacciones fóbicas. Por lo que, el proceso terapéutico se debe adecuar al ritmo del paciente, pueden pasar meses hasta que el menor pueda revelar sus auténticos sentimientos.

Es importante conocer que existen niños seductores; sin embargo, no cómo a lo que se refiere el término en acciones adultas, es decir, no suelen actuar con sexualidad ante adultos ni dirigirse a eso. Un infante de este tipo es una persona muy necesitada y abandonada, por lo que tratan de agradar a un adulto respondiendo a proposiciones sexuales abiertas o encubiertas. Asimismo, los niños son polimórficos en su orientación sexual, es decir, que son curiosos por naturaleza de una manera infantil con su nivel de desarrollo.

La terapia con niños que han sufrido abuso sexual es un proceso que les brinda la fuerza necesaria para reparar su sentido de sí mismo, sus sentimientos de control, confianza, la capacidad de apego y de esperanza en el futuro. Es común que los niños que fueron abusados presenten baja auto estima, conductas oposicionistas y agresivas, hipervigilancia, inadecuadas habilidades sociales, respuestas defensivas y comportamientos inmaduros. En cuanto a síntomas, sobresalen los de estrés postraumático, así como, la pérdida de conciencia, actos realizados de esta manera, las autolesiones, entre otras. Evidentemente, es primordial establecer una buena alianza terapéutica que le brinden la seguridad y confianza necesaria para hablar del problema. En seguida, primeramente es importante que los padres relaten los sucesos y contrastarla con la historia del niño. En esta primera fase de la terapia, la negación del hecho por parte del niño ayudará a construir el rapport, ya que usualmente ellos tienen miedo de meterse en problemas. Asimismo, se puede empezar a hacer declaraciones positivas acerca del paciente. Si la resistencia es tal, una buena herramienta para introducirse al problema son los dibujos. De esta forma, se puede obtener información acerca de su identidad, su autopercepción, entre otros factores. Uno de los objetivos fundamentales de un proceso terapéutico es acabar con los síntomas que el abuso causó, para esto es importante que se logre diferenciar entre sexo y amor, ya que generalmente esto los imposibilita de desengancharse emocionalmente de su agresor.

 

Recomendaciones:

Fundación Antenas Antenopolis

Juegos:

Let’s Talk about Touching

Steps to Healthy Touching

Libros:

A matter of control, Sandra Ballester & Frederique Pierre

 

Referencias: 

Sullivan, D., El sexo que se calla, Ed. Pax México, México, 1997, 277 pp.

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Desarrollo Psicosexual [Terapeutas]

septiembre 10, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

Las primeras teorías no contemplaban el aspecto sexual del niño, hasta la creación del desarrollo psicosexual del niño propuesto por Sigmund Freud. Éste creía que el ser humano estaba guiado por dos instintos básico, uno sexual y uno agresivo, ambos presentes desde la infancia. En cuanto, al primero, lo dividió en etapas, de acuerdo al interés en distintas partes del cuerpo. La importancia de esta teoría reside en que una inadecuada elaboración de la etapa, debido a escasa o excesiva gratificación por parte de los padres, causa una fijación en esta fase, produciendo conductas que alienten o no ciertas actividades relacionadas con el objeto de atención libidinal. Por lo que, un detenimiento en alguno de estos períodos ocasiona que se conserve algún aspecto de éste durante toda su vida.

 

Referencias: 

Eyre, L., Hablemos de sexo, Ed. Amat, Nueva York, 2000, 217 pp.

Shaffer, D., Psicología del desarrollo: Infancia y Adolescencia, Ed. Thomson, 2007, México, 662 pp.

Gil, E., Sexualized Children, Ed. Launch Press, 1993, United States, 360 pp.

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Vínculo y Apego [Terapeutas]

septiembre 4, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

Como se esbozó de forma general en “Vínculo y Apego”, el apego se da de forma natural, así como el principal instinto de alimento. Numerosos autores empezando por John Bowlby han insistido en la importancia de un apego sano, incluso como factor de prevención del maltrato infantil. Éste se refiere a la capacidad de relacionarse con otras personas a través del establecimiento de un contacto afectivo. El principal medio para aprender esto, es una figura materna que provea de los cuidados necesarios para satisfacer las necesidades tanto físicas como emocionales de bebé. De esta forma se consigue un desarrollo evolutivo, como cuando el niño de pecho pasa por un proceso de identificación corporeizada con el adulto que lo cuida maternalmente, que da la pauta para el aprendizaje del lenguaje tanto verbal como no verbal. Así, existen diferentes etapas de evolución del apego y de acuerdo a como se superen las mismas, se obtendrá un estilo particular de apego. A continuación, se describe la etiología de los tipos de apego no sanos, así como sus principales características y el manejo terapéutico con cada uno: 

  1. Evitativo: este tipo de apego se origina de una combinación de afectos como angustia, rechazo, hostilidad y repulsión por parte de los padres hacia el hijo. Éstas relaciones están cargadas de actitudes y conductas controladoras, intrusivas y sobre estimulantes. Asimismo, debido a la incapacidad del cuidador de satisfacer las necesidades del bebé, cuando este lo demanda, surgirá una negación de las mismas, por lo que no le brindará la atención necesaria. De esta forma, el hijo aprende a negar también sus propios afectos y/o a enmascararlos. A los personas con este tipo de apego les resultará muy difícil involucrarse en un proceso terápeutico, ya que es una situación amenazante para su inhibición emocional. El terapeuta a través de la calidez le brindará la confianza necesaria para que el paciente se sienta seguro. A menudo, podrán mostrar resistencia pasiva como cancelando o cambiando las sesiones o activa mencionándolo abiertamente. 
  2. Ambivalente: este estilo se desarrolla debido a que los padres no brindaron una disponibilidad emocional frente a las necesidades del infante. Así, los estados del bebé pudieron haber pasado desapercibidos por un largo tiempo y en otras ocasiones si los percibían y desatendían. Por lo que, este tipo de apego se caracteriza por una inconsistencia e impredicibilidad de las atenciones de la madre. Las personas con estas características se implicarán sin dificultad en un proceso terapéutico. Esta se convertirá en algo muy importante para ellos, aunque les genere angustia, miedo u otras dificultades. Al principio de la terapia, suelen presentarse con mucha ansiedad y miedo a ser criticados y desaprobados. Así, pueden presentar conductas tanto agresivas como pasivas, e incluso de alabanza al terapeuta. Este tipo de pacientes son extremadamente sensibles y están sumamente preocupados por las reacciones del terapeuta. 
  3. Desorganizado: este tipo de apego por lo general lo presentan hijos de padres quienes sufrieron experiencias traumáticas, mismas que los imposibilitó de recibir todas las características necesarias. Así, pudieron educar a sus hijos de manera violenta, desconcertante, temible e impredecible, lo cual ocasiona en el bebé una vivencia de terror, impotencia y falta absoluta de control. Por lo que, durante toda su vida el niño se conducirá intentando desesperadamente tener cierto control sobre el ambiente, particularmente sobre la relación con sus figuras paternas. En el consultorio, este tipo de pacientes se creen poderosos, por lo que tratan de ejercer el control, incluso pueden agredir al terapeuta y tener cambios de ánimo intensos. No les gusta acudir a terapia, ya que sienten que revivirán hechos pasados que complicará más su historia. Así que el terapeuta necesita estar dotado de mucha paciencia y otorgarle mucho cariño, estar comprometido para poder realizar un trabajo eficaz. Sus historias son generalmente pobres y caóticas, sin orden o lógica. De la misma forma, sus dibujos llegan a ser grotescos y sus juegos desorganizados. 

 

Bibliografía

Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentación, juego, escuela, Ed. paidós, Barcelona, 2000, 182 pp.

Barudy, J., Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia, Ed. gedisa, Barcelona, 2007, 253 pp.

Bowlby, J., El vínculo afectivo, Ed. Paidós, Barcelona, 1993, 418 pp.

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Autoestima [Terapeutas]

septiembre 3, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

En terapia el niño es capaz de revalorizar y construir su autoestima. De tal forma, que las actitudes del terapeuta son esenciales para esta revalorización. Revisa nuestro artículo Aspectos Prácticos de la Terapia de Juego para recordar los ocho principios básicos del terapeuta propuestos por Virgina Axline. Por lo pronto, aquí te enunciamos un par de acciones que son fundamentales para fortalecer la autoestima del niño:

  1. Acepta al niño como es, para que él también pueda aceptarse a sí mismo.
  2. Familiarízate con su vida, da muestra de ello usando los nombres propios de sus personas cercanas.
  3. Impúlsalo mostrándole opciones ante cualquier situación, cuando él no encuentre alguna. 
  4. Ánimalo a ser independiente. 
  5. Mantén el sentido del humor y ríete frecuentemente para crear un clima cálido.
  6. Está siempre disponible para escuchar o hablar, haz tiempo de calidad.
  7. Guíalo para solucionar problemas. 
  8. Permite que te conozcan como una persona real, comparte algunos detalles de tu vida. 
  9. Usa estímulos afectivos en lugar de recompensas materiales.
  10. Usa el mismo tono de voz, lenguaje corporal para comunicarte con él. 

 

Bibliografía

Feldman, J., Autoestima para niños, Ed. Alfaomega, México, 2003, 263 pp.

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Importancia de la Infancia

septiembre 2, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

La importancia de la infancia reside en que esta es una etapa vital para el ulterior desarrollo del individuo. La relación madre hijo es lo que distingue esta fase de la vida, la cual marca patrones de comportamiento posteriores. Por lo tanto es de suma importancia que la madre está con buena disposición para que el niño se pueda sentir valioso. Por el contrario, cuando la madre está ansiosa, deprimida, etc, el niño se vivirá con poco valor, como un estorbo o inclusive como un objeto maligno. Recuerda que como terapeuta, la indagación acerca de la vida temprana de un paciente, así como su concepción y nacimiento aportan información fundamental, que sirven para el proceso terapéutico.

 

Bibliografía:

Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentación, juego, escuela, Ed. paidós, Barcelona, 2000, 182 pp.

Barudy, J., Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia, Ed. gedisa, Barcelona, 2007, 253 pp.

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Juego

agosto 27, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

El juego según la teoría de Piaget, es también, la transición entre una experiencia concreta y el pensamiento abstracto. En el juego, se trabaja en una forma sensorio motora con objetos concretos que son símbolos de algo más que el niño ha experimentado de manera directa o indirecta. Por lo que, el juego es el intento del niño de ordenar sus experiencias a través de su propio control y seguridad.

Por otra parte, Erik Erikson define el juego como una situación en la que el niño puede enfrentar experiencias creando situaciones modelo, donde pueden manejar la realidad experimentando y planeando, donde se pueden equivocar sin sentirse amenazado.

Bibliografía: 

Freud, S., Obras Completas, Ed. Amorrortu, Argentina, 2007, 303 pp.

Landreth, G., Play Therapy The Art of the Relationship, Ed. Brunner-Routledge, New York, 2002, 408 pp.

Landreth, G., Innovations in Play Therapy, Ed. Brunner-Routledge, New York, 2001, 369 pp.

Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentación, juego, escuela, Ed. paidós, Barcelona, 2000, 182 pp.

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Terapia de Juego con Adolescentes

agosto 27, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

Terapeutas

Una de las principales dificultades a las que se enfrenta el terapeuta con el adolescente es su oposición. Por lo que, primero es necesario crear un vínculo de confianza sólido, como el acuerdo de confidencialidad hacia sus padre, para que de esta forma, se sitúe al adolescente en un ambiente de confianza sin miedo a ser delatado.

El entrenamiento usual en la psicoterapia de niños es el uso de un método activo que lo invite a jugar. Sin embargo, los adolescentes rechazan este primer tipo de acercamiento. Por lo que, se buscarán alternativas de aproximación que les permitan expresar su problemática inconsciente o consciente. Entre ellos, juegos o actividades adaptados a su edad, que propicien la recapitulación de hechos de la infancia que ayuden a generar una nueva perspectiva de la situaciones traumáticas, como el segundo período de individuación.

Otros de los principales retos del paciente es el de la equidad de la justicia, ya que en esta etapa, la lucha por la misma es constante como se puede observar en ciertas comparaciones con sus amigos. Asimismo, la lucha por la autonomía, el deseo de ser percibido con los mismos derechos que el adulto, el deseo de ejercer habilidades de mando, la grandiosidad y el posible ataque al narcisismo del terapeuta, son dinámicas usuales a las que se deben enfrentar.

 

Bibliografía: 

O’Connor, K., Manual de Terapia de Juego Volumen 2, Ed. Manual Moderno, 1997, México, 535 pp.

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Aspectos Prácticos de la Terapia de Juego

agosto 27, 2013 en Blog, Terapeutas por Editorial

En la Terapia de Juego centrada en el niño, el terapeuta establece una atmósfera permisiva con el niño para dejarlos expresarse a través de su medio natural de expresión: el juego. Por lo que, el paciente dirige la sesión y el terapeuta sólo intervendrá para evitar peligro, daño o conductas inapropiadas. Las principales características del terapeuta se basan en los ocho principios básicos que enlista Virginia Axline. Estos son:

El terapeuta:

  1. Desarrolla una relación interna y amigable con el niño.
  2. Acepta al niño tal como es.
  3. Crea un sentimiento de actitud permisiva en la relación, de tal forma que el niño se siente libre para expresar sus sentimientos por completo.
  4. Esta alerta a reconocer los sentimientos que el niño esta expresando y los refleja hacia él, de tal forma que logra profundizar en su comportamiento.
  5. Observa un gran respeto por la habilidad del niño para solucionar sus problemas, aunque es responsabilidad del niño decidir y realizar cambios.
  6. No intenta dirigir las acciones o conversación del niño. El niño guía, el terapeuta lo sigue.
  7. No apresura el curso de la terapia.
  8. Establece solo aquellas limitaciones que son necesarias para conservar la terapia.

 

La primera sesión es vital para el ulterior desarrollo del proceso. En este momento, el niño mostrará actitudes, problemáticas esenciales y la forma en que se logrará el trabajo.

Bibliografía:

West, J., Terapia de Juego Centrada en el niño, Ed. Manual Moderno, 2000, México, 280 pp.