Slideshow shadow
por Editorial

Las diversiones “adolescentes”

noviembre 14, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La palabra diversión proviene del latín divertere que significa apartar, alejar (Castillo, 2004). Es decir, que un momento de diversión hace referencia a separarse por instantes de los problemas de la vida cotidiana. Un espacio de diversión es sano, ya que sin despejarse del trabajo diario las energías se agotarían rápidamente. Entonces, la diversión es una necesidad natural, ya que proporciona descanso y esparcimiento.

Sin embargo, un estilo de vida completamente dedicado a la diversión convierte al medio en un fin; es decir, ya no es un tiempo para despejarse, si no que se ha perdido la meta del trabajo. De tal forma, que uno se vuelve improductivo, ya que vive solamente dedicado al esparcimiento. Asimismo, vivir siempre dentro del ambiente de diversión, puede señalar una huída de la realidad (del trabajo, la escuela, la familia, etc.) En estos casos, la diversión se vuelve un escape.

Podemos distinguir entre un adolescente amante de la música, que escuche discos o vaya a conciertos de vez en cuando para divertirse; sin embargo, por el otro extremo a un joven que se la pasa de bar a antro sin mostrar preocupación por sus obligaciones. Por lo tanto, la diversión como escape imposibilita el desarrollo personal y profesional, mientras que la diversión como medio de alejamiento propicia un sano crecimiento. Por ejemplo, una diversión adecuada son los hobbies como la lectura, el deporte, incluso el café con los amigos. Otros, como la televisión o los videojuegos enajena al adolescente apartándolo de su realidad sin cultivar ninguna reflexión. Una situación clara de hoy en día, es el famoso reggeaton con letras ofensivas hacia las mujeres que los jóvenes aceptan por moda o simplemente por ritmo.

Una adecuada guía de los padres fomentará un sano desarrollo. Primeramente, es importante empezar con un buen ejemplo, donde los hijos vean que sus padres no emplean todo el tiempo divirtiéndose. Asimismo, que observen una buena elección de tipos de diversión, aquellas que fomenten un buen criterio. De la misma forma habría que enseñarles que la diversión y el dinero no están juntos, si no que hay opciones de diversión sanas sin gastar mucho. Otro aspecto primordial es que los padres estén al pendiente de las diversiones de sus hijos, es decir, cómo, cuándo, dónde y con quién se divierten. Finalmente, no se trata de que los padres pongan trabas para limitar las diversiones insanas de sus hijos, si no que más bien fomenten un actitud de diálogo, confianza y juicio crítico para un adecuado esparcimiento.

58904-620-282

Referencias:

Castillo, G., (2004), Tus hijos adolescentes, Ed. Hacer Familia, España.

por Editorial

Padres e Hijos Adolescentes

noviembre 13, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Si ya de por sí ser padre es una tarea difícil, serlo de adolescentes lo es aún más. La decisión de tener un hijo implica una gran responsabilidad y mucho trabajo psicológico para poder criar adecuadamente a los hijos. Ya que es importante tener cierta flexibilidad que se adecuen a las necesidades y deseos cambiantes de los hijos que crecen y se desarrollan. Adicionalmente, en esta gran labor de parentalidad se ve inmiscuida la historia de cada persona. Por lo general, esta educación repercute mucho en la crianza de los hijos. Es común, que educando a los hijos se traten de lavar culpas y enmendando errores del propio crecimiento. Hoy en día, existe un claro ejemplo: los padres que fueron educados rígidamente y a golpes por sus padres deciden no hacer lo mismo con sus hijos, cayendo en el otro extremo de total libertad y flexibilidad que ahora los hijos han adquirido el poder y mandan a sus propios padres.

Por lo tanto, es de suma importancia mantenerse firme en el papel de padre o madre sin llegar a ningún extremo. Es decir, lo ideal es encontrar un balance entre la rigidez y la flexibilidad, por ejemplo en los límites (Revisa la sección de Límites para recordar como establecerlos adecuadamente). Es usual que al llegar los hijos a la adolescencia, los padres cargan su estilo de parentalidad hacia un lado de la balanza (se vuelven más inflexibles o liberales de tal forma que quieren ser sus amigos en lugar de sus padres). Sin embargo, lo que necesita un adolescente de sus padres es equilibrio.

Asimismo, de acuerdo a los ideales que se manejan en la adolescencia, los jóvenes tenderán a preferir ciertas características en un adulto. Por ejemplo, los adolescentes sienten admiración por las personas que son coherentes en su comportamiento habitual, que actúan congruentemente (sus acciones y palabras son acordes). De tal forma que se valora mucho la fidelidad con los propios principios y rechazan cualquier contradicción entre los mismos, ya que hacerlo implicaría hipocresía. Adicionalmente, de modo evidente, es importante que el adulto comprenda el mundo del adolescente y los cambios por los que ellos pasan sin criticar ni juzgar. Con estos factores el padre y el adolescente podrán mantener una relación sana donde se puedan transmitir experiencias, hacer confidencias, dar opiniones, ayudar e invitar a la reflexión de ciertas conductas.

Por otro lado, los hijos siguen necesitando a sus padres (aunque no lo digan o no se den cuenta). Además de recibir apoyo económico de parte de ellos, también es importante que puedan compartir un vínculo y que los adolescentes les den algo a cambio (no sólo obediencia), si no un contacto parecido a la amistad. Para poder construir esta alianza, es vital que las dos partes sean recíprocas (den y reciban al mismo tiempo); es decir, un padre que quiera que su hijo le confíe todo pero que él nunca se acercó a platicar de sus problemas, es poco probable que pueda establecer este tipo de relación. La clave suele estar en la confianza, que no den la impresión de que desconfían de sus hijos, que den libertad y que enseñen a administrarla con responsabilidad. Es decir, colocarse en el mismo nivel de confianza. Evidentemente, entablar una estrecha relación con los adolescentes puede resultar complicado, ya que requiere de mucho esfuerzo y trabajo. Sin embargo, la cosecha generará mucha satisfacción.

brecha2

Referencias:

Castillo, G., (2004), Tus hijos adolescentes, Ed. Hacer Familia, España.

Kancyper, L., (2007), Adolescencia: El Fin de la Ingenuidad, Ed. Lumen, Argentina.

por Editorial

Adolescencia Normal y Anormal

noviembre 12, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Como ya se ha revisado en la entrada de Adolescencia, ésta es una etapa de cambios con características específicas. Por lo general, asociamos los cambios de humor, la rebeldía, la flojera, la vanidad, y el alejamiento de los padres como comportamientos negativos. Sin embargo todo lo contrario! Estos factores forman parte de una adolescencia normal. Por otra parte, si podemos encontrar algunas conductas fuera de lo esperado como la impulsividad, el uniformismo (seguir o copiar a cierto grupo), las faltas de respeto, la pasividad extrema, formas de evasión tales como sexo, alcohol y drogas y el consumismo.

En la adolescencia normal imperan ciertos factores psicológicos que desembocan en la actuación de conductas como la inseguridad que puede ocasionar agresividad. Asimismo, se tiene presente una idea distorsionada de libertad que se convierte en independencia extrema sin obedecer o procurar a los padres. De la misma forma, vivencian una falta de conocimiento de su nueva persona, no saben cómo actuar ahora como adolescentes. Sin embargo, la adolescencia anormal obedece a una serie de cambios culturales actuales. De tal manera, que influyen mucho en estos adolescentes las ideologías totalitarias; podemos observar este hecho en la enajenación con diferentes tribus urbanas tales como los emos, darks, punks, hipsters, etc. Igualmente, actualmente se está presentando un distanciamiento más marcado de la familia, lo cual imposibilita al adolescente de aprender las pautas de conducta de la familia frente a la resolución de problemas o demás situaciones de la vida. Asimismo, una fenómeno que se ha presentado durante los últimos años es la permisividad educativa, con el afán de romper los esquemas rígidos antiguos se ha llegado al otro extremo otorgando el poder a los hijos.

Por lo tanto, es preciso tomar acciones frente a esta nueva clase de adolescencia. Como en cualquier otra intervención infantil o adolescente, la familia juega un rol vital. De tal forma, que la guía debe basarse principalmente en este ámbito familiar, ya que es un área llena de posibilidades de incidir fuertemente en el crecimiento de los hijos. Así, ellos pueden ayudarlos a distinguir qué es lo que quieren en la vida, sus metas, gustos, objetivos y recursos. Asimismo, se debe fortalecer la autoestima para generar la capacidad crítica de discernimiento y seguridad frente a sus decisiones para evitar la enajenación con sus pares. Es importante tener deberes que impliquen un esfuerzo personal con el afán de distinguir los valores. Frente a la rebeldía, no es necesaria cuartarla, si no simplemente hacer hincapié en que las decisiones deben ser justas para todos y no sólo para su propio beneficio y que sean en pro de un ideal importante.

Aquí una lista de actividades familiares para fortalecer en caso estos aspectos enfatizando el proceso mencionado anteriormente. Es decir, a través de estos ejercicios se busca que el hijo genere una capacidad crítica y un sentimiento de confianza y seguridad frente a sus decisiones, asimismo que analicé y deserté frente a ciertas opciones.

  • Lecturas acerca de virtudes humanas
  • Biografías de Personajes Famosos (énfasis en decisiones cruciales)
  • Juicio de los anuncios de televisión (comentar acerca del consumismo, las modas y las ideologías)
  • Proyecto personal como un viaje, una fiesta, etc. (trabajo en la capacidad de planeación, organización, resolución de problemas)
  • Conversaciones acerca de las rebeldías

hablarsexo

Referencias:

Castillo, G., (2004), Tus hijos adolescentes, Ed. Hacer Familia, España.

por Editorial

La Adolescencia

noviembre 11, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La adolescencia es una fase más del desarrollo del ser humano: es la transición entre ser niño y ser adulto. El significado de la palabra es el que está creciendo. Por lo tanto, existe un proceso de maduración y crecimiento especial, el cual es costoso, ya que involucra muchas pérdidas para el adolescente aunque también ganancias. En este avance se da una búsqueda de identidad y comportamiento, lo cual es característico de esta etapa.

En cuanto a las pérdidas y ganancias podemos encontrar dentro de las primeras las relacionadas hacia la etapa de la infancia. Por ejemplo, está el cambio de tener cuerpo de niño frente al desarrollo del físico como ser sexuado. Aunado a este desenvolvimiento, se da un nacimiento de la intimidad, el cual comprende una compresión de si mismo con una conciencia personal. Asimismo, cambia el rol de ser hijo frente a los padres donde se cuida y protege para buscar ahora independencia, libertad y voz de equidad y justicia. De la misma forma, se da la búsqueda de un comportamiento original, lo cual conllevará a generar una identidad fija posterior integrada por gustos, intereses e ideología.

En general, el adolescente busca ser él mismo, estar con él mismo (alejamiento de los padres hacia su intimidad), poder elegir y decidir (donde se busca la justicia), y tener éxito. Sin embargo, trata de conseguir estos principios bajo un panorama extremista, es decir para los adolescentes es todo o nada. Por ejemplo, quiere lograr su independencia pero sin hacerse cargo de sus responsabilidades, las cuales incluye el tener límites. Por lo tanto, el adolescente es impaciente, busca soluciones absolutas a corto plazo. Así, se requiere todo un proceso de maduración personal que le permita adaptarse a nuevas y más difíciles situaciones.

De tal forma, que la adolescencia está marcada por una desproporción entre los objetivos que persigue el adolescente y los recursos que poseen. De aquí que se pueda desencadenar un sentimiento de fracaso al no observar los resultados que ellos esperan. Entonces, adquieren una actitud resistencial, rebelde y oposicionista hacia los padres por esta misma lucha. Es decir, estas actitudes son resultado del proceso interno que están viviendo y necesitan ayuda y soporte de sus padres en lugar de reproches o reclamos.

adolescentes-identidad

Referencias:

Castillo, G., (2004), Tus hijos adolescentes, Ed. Hacer Familia, España.

por Editorial

Tratamiento de los Trastornos de Aprendizaje

noviembre 8, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Para mejorar los problemas de aprendizaje es necesario una intervención multidisciplinaria donde especialistas desde médicos generales hasta optometristas, psicólogo, familia, escuela y niño trabajen en conjunto para lograr avances. Los tratamientos médicos solos, es decir que trabajen por su cuenta, pueden causar tan solo una mejoría temporal a corto plazo. Por ejemplo, pueden reducir síntomas de inatención, pero no conductas desafiantes. De la misma forma, terapias muy específicas como la logopedia actúa específicamente sobre los trastornos del lenguaje.

Evidentemente las acciones escolares juegan un papel fundamental en la mejora de los trastornos de aprendizaje. En estos casos se sugiere que los niños asistan a clases normales y que si tienen una dificultad muy marcada trabajen ahí mismo de la mano de un instructor personalizado. Si el profesor no cuenta con la capacitación necesaria para trabajar con Trastornos del Aprendizaje también se requiere de la ayuda de un especialista. Cuando las limitaciones son medianas se puede hacer uso de un aula de recursos, diseñada específicamente para estimular el aprendizaje a través de material didáctico. Si los limitantes son graves, lo más recomendable es la educación especial, donde la enseñanza es a través de grupos pequeños o personalizadas cuando se trata de una deficiencia muy severa.

De la misma forma, es importante tener siempre presente ciertos factores que repercuten en el aprendizaje. En primer lugar, el dinamismo de las actividades; muchos de estos niños aprenden jugando y no bajo el modelo tradicional. Se puede empezar desde trabajos que fomenten la coordinación visomotriz y la percepción como rompecabezas, tableros con clavijas, camas elásticas, pizarras, etc. Sin embargo, aunque estas acciones sean sumamente lúdicas, no hay que olvidar que para este tipo de niños es vital la estructura, las instrucciones, el modelado, la guía directiva y la retroalimentación. Esto se debe hacer en base a una serie de objetivos específicos que actuarán colateralmente (si mejora uno mejora el otro). Así, se puede poner en marcha la técnica de repetición subiendo de nivel paulatinamente de ejercicios fáciles a otros que requieran más dominio de habilidades.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

por Editorial

Discalculia

noviembre 7, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La discalculia es un trastorno de aprendizaje que se refiere a problemas en la integración de símbolos numéricos, cantidades, realización de operaciones y comprensión aritmética. Por lo tanto, las dificultades presentadas se relacionan directamente con el pensamiento operatorio, la capacidad de reversibilidad, orden, seración e inclusión. Existen dos tipos de discalculia: una del desarrollo y una adquirida. La primera puede ser verbal (para decir los números), protognósica (para hacer cálculos), léxica (para leer los números), gráfica (para escribir los símbolos), ideognósica (para resolver los cálculos), operacional (para operar). Por otra parte, el segundo tipo de discalculia es la adquirida que se produce por una lesión cerebral, generalmente por accidentes. Ésta puede ser de dos formas: afásica que afecta la lectura y escritura de números; o espacial donde se sustituyen, invierten, confunden, no retienen los números o signos.

Aquí un listado de acciones que indican tener discalculia: (Recordemos que primeramente se debe revisar la edad del niño, ya que los logros van acordes a ésta).

No realiza una correcta escritura de números

Falla en seriación y clasificación numérica

No resuelve operaciones sencillas

Fallas en la comprensión aritmética

Errores en el razonamiento

 

Para favorecer las habilidades aritméticas se debe empezar con las capacidades básicas desde estimular los sentidos para vivenciar con el cuerpo y con los objetos a través de actividades multisensoriales (que impliquen el uso de varios sentidos al mismo tiempo). Asimismo, es importante incidir en el aspecto lingüístico a través de la verbalización y de la adquisición de vocabulario. De la misma forma, fusionar la escritura y la lectura simultáneas resulta favorecedor ya que se adiciona el aspecto gráfico. Es importante tomar en cuenta el estilo de aprendizaje del niño y adecuarse a éste (por ejemplo, si se es más auditivo, incorporar más actividades musicales y así respectivamente). De igual modo, la motivación juega un papel vital, por lo que el presentar al niño reforzadores atractivos podrá intervenir en su deseo de aprender. También, brindarle al niño la suficiente autonomía para saber cuando se está bien o mal y autocorregirse comunica que el adulto le tiene la confianza necesaria y lo que cree capaz de aprender. Como cualquier otra actividad, también hay que acomodar las matemáticas en cuanto a duración, momento de aprendizaje y constancia (estudiarlas con hambre no es un ambiente propicio para aprender, ni por mucho tiempo).

discalculia

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

por Editorial

Dislexia

noviembre 6, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La dislexia es un trastorno de la lectura que se refiere a la inversión de ciertas letras (como d y b), o el orden, llegando incluso a escribir como espejo. ¿Por qué sucede esto? Una primera explicación propone que se debe a un déficit ocular, es decir un problema para reconocer y registrar los estímulos visuales en cuanto a patrón y organización espacial. Una segunda teoría explica que es por una deficiencia en el lenguaje. Como se revisó en Trastornos de Lenguaje, existen distintas áreas del lenguaje y varias de ellas (la sintaxis, fonología y semántica) fallan en la dislexia. Es decir, los niños pueden reconocer los vocablos y mencionarlos correctamente, pero en el momento de leer los invierten.

La lectura implica tener que rectificar el lenguaje a través de los mecanismos de éste. Por lo que, una causa fundamental de la dislexia es una deficiencia de conocimiento y codificación fonológica. Recordemos, que la fonología se refiere al reconocimiento de que las palabras pueden dividirse en sonidos (por ejemplo: la palabra sol se divide en s, o, l). Así, los niños pequeños que dominen los vocablos de su lengua y puedan establecer la correspondencia entre los sonidos y las letras serán mejores lectores. Mientras que los niños con dificultades en la fonología presentarán deficiencia en la memoria a corto plazo que provee la posibilidad de utilizar material verbal reciente, así como en la recuperación de sonidos.

Así, los niños que no leen bien tienen una mayor cantidad de errores en el lenguaje. Adicionalmente, la mayoría de niños con Trastornos de Aprendizaje presentan deficiencias en la lectura. Esto limita el éxito académico y laboral y dificulta realizar actividades de la vida diaria como leer el periódico, libros, revistas, anuncios, etc. Las habilidades fonológicas son particularmente importantes en la infancia, ya que predetermina la capacidad para aprender, leer y comprender. Una alternativa para aminorar este problema es el entrenamiento en el conocimiento y codificación fonológica para mejora la lectura (es decir, emparejar sonido y letra constantemente).

dislexia_entrada1

 

 

 

 

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

por Editorial

Trastornos de Lenguaje

noviembre 5, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Existen diferentes trastornos de lenguaje de acuerdo a las habilidades implicadas en el problema, ya que este es muy complicado y se puede malograr en muchos modos. Las partes que constituyen el lenguaje son:

Fonología: sonidos

Articulación: producción de los sonidos (habla)

Morfología: formación de las palabras para dar un significado

Sintaxis: organización en frases

Semántica: significados

Pragmática: uso del lenguaje en distintos contextos

El primer trastorno del lenguaje es el fonológico, el cual se refieren a la producción inadecuada del habla. Es decir, que el niño distorsiona los sonidos, sustituye u omite fonemas difíciles por unos incorrectos y más fáciles. Entre los errores más comunes se encuentra cambiar la S por la F, por ejemplo decir fi en lugar de si, la D por la R y decir quiero en lugar de quiero, omitir la Z y decir palabras como apato en lugar de zapato. Como se menciona anteriormente, el lenguaje es sumamente complicado, por lo que hay que tomar en cuenta la evolución normal del mismo. Por lo tanto, no se considera un problema estos errores si el niño es pequeño.

Otro tipo de trastorno es el expresivo, el cual hace referencia al habla en cuanto a vocabulario y sintaxis. Por lo que, es un problema al momento de producir frases y oraciones. Por lo general, los niños que padecen este trastorno usan frases cortas y palabras sencillas. A pesar de que no poseen una gran capacidad de expresión, pueden entender todo lo que se les comunica, no importando la complejidad del mensaje (evidentemente, acorde a su edad). Por lo tanto, el niño si es capaz de seguir instrucciones y obedecer a lo que se le dice.

Por otra parte, se encuentra el trastorno receptivo del lenguaje, el cual implica dificultad en la comprensión de lo que se dice. En contraste con el trastorno expresivo, estos niños no pueden entender lo que se les comunica. Por lo que, pueden parecer sordos, ya que no reaccionan o lo hacen inadecuadamente, al mensaje del adulto. De la misma forma, existe un problema en la expresión, ya que no comprenden la sintaxis ni la semántica. De tal modo, que es difícil que comprendan los tiempos verbales o el orden de las palabras. Por todos los problemas implicados, evidentemente este trastorno es el más grave.

Los trastornos de lenguaje pueden presentarse desde pequeños, ya pasando la etapa en la cual se considera normal un buen uso del habla. Estas habilidades básicas se desarrollan de acuerdo a una secuencia, y por lo general, a los 6 años ya se tiene un dominio excepcional del lenguaje. Es muy frecuente que al ingresar a la escuela, se observen más las deficiencias en el lenguaje, ya que se utiliza mucho. Por lo que, los trastornos de lenguaje se suelen diagnosticar en el colegio. Asimismo, para determinar un trastorno de lenguaje es importante evaluar la percepción auditiva, ya que se puede generar un problema de expresión si no se escucha bien; así como, el nivel cognitivo.

disortografia

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

por Editorial

Trastornos de Aprendizaje

noviembre 4, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Un trastorno de aprendizaje se refiere a un problema en un área específica del desarrollo como en las habilidades básicas de lectura, escritura, ortografía, matemáticas, etc.  Esta clase niños tienen una inteligencia media general, pero limitaciones especiales que no van acorde a su nivel cognitivo en general. Estas limitaciones, ya sean de comunicación o escritura se ven reflejadas en su desempeño escolar. Asimismo, este tipo de problemas interfieren en sus interacciones sociales y familiares.

Se diagnostica un trastorno de aprendizaje cuando un niño tiene un rendimiento inferior al esperado en comparación con sus pares y su edad, al menos en un área escolar. El rango de edad es de entre un año a dos años por debajo de su edad normal. Sin embargo, este criterio es relativo dependiendo de la edad del niño, ya que no es lo mismo que un niño de 3 actúe como uno de 1, a que uno de 9 se desarrolle como uno de 7. Por lo que, con los niños más pequeños se considera un problema cuando su desarrollo sea menor en un año a su evolución normal, mientras que en niños más grandes de dos años en adelante se puede diagnosticar.

Otro criterio para identificar un trastorno de aprendizaje son las pruebas psicométricas. En estas se obtiene una puntuación normal en el total de inteligencia, mientras que en un área específica puntúan por debajo de la media. De la misma forma, estas evaluaciones deben compararse con lo que se considera normal en la población, es decir con sus pares. Evidentemente la discrepancia entre la prueba general a la específica debe ser significativa para exponer un atraso en la adquisición de esa habilidad.

Es muy importante tener en cuenta que no se considera TA cuando existe un problema fisiológico que altere el desarrollo del niño; por ejemplo una discapacidad motriz o cognitiva. Asimismo, los niños con bajos recursos pueden presentar deficiencias en la adquisición de habilidades, ya que carecen de las circunstancias necesarias para un adecuado desarrollo. De la misma forma, alteraciones emocionales pueden afectar el desarrollo del niño. Sin embargo, hay que distinguir entre que causa cual; es decir si un problema emocional repercute en el aprendizaje o viceversa. Finalmente, un trastorno de aprendizaje se debe evaluar minuciosamente, ya que existen un sinfín de factores que pueden afectar el desempeño escolar de los niños.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

por Editorial

Causas del TDA

noviembre 1, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Para explicar el TDA existen distintas explicaciones desde el ámbito fisiológico hasta el social. Sin embargo, ninguna determina totalmente la causa de este trastorno, si no que todas estos factores están interrelacionados, lo cual desemboca en el TDA. Desde un primer ámbito, el anatómico, se ha encontrado que los niños que presentan este tipo de conducta posee un menor flujo sanguíneo y de glucosa, y actividad eléctrica en el lóbulo prefrontal del cerebro, el cual se encarga de poner los frenos al comportamiento. Es decir, dado que hay un menor nivel de funcionamiento en esta área que regula la capacidad de detenimiento, las conductas de los niños con TDA resultan incontrolables.

Asimismo, se ha demostrado que la actitud de los padres juega un papel muy importante en la adquisición de TDA. Por lo general, los mismos padres muestran conductas inquietas (también con una actividad disminuida en el lóbulo frontal). Por lo que, es muy probable que este trastorno sea heredado y afecte a familias enteras. Evidentemente, el estilo de crianza también repercutirá en la actuación de la impulsividad e hiperactividad. Por ejemplo, una parentalidad agresiva o restrictiva. Así como, madres más impacientes, poco coherentes y aferradas a mantener su poder. En general un hogar caótico (cargado de responsabilidades o demasiado libre) no genera ni propicia comportamientos de reflexión y atención. Recordemos que los niños aprenden del ejemplo.

Adicionalmente un sinnúmero de factores cotidianos pueden propiciar este tipo de conductas. Por ejemplo, la alimentación. El consumo exagerado de azúcar (dulces, jugos, refrescos) incrementa el nivel de energía en el cuerpo, causando mayor actividad en los niños. Por lo tanto, se vuelven hiperactivos y desorganizados. Así que, seguir una dieta especial puede ser beneficioso para los niños con TDA. También, el estrés, las críticas, las situaciones familiares complicadas como los divorcios o enfermedades y la interacción entre padres e hijos puede ser causa de un comportamiento hiperactivo.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.