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por Editorial

Apertura Sexual [Maestros]

septiembre 13, 2013 en Blog, Maestros por Editorial

Si bien la educación familiar en el aspecto sexual es prioritaria. En la escuela, se debe enseñar aspectos técnicos como la información biológica, así como supervisar los comportamientos sexuales con otros niños. Ellos muestran en la escuela, lo que aprenden en casa. Cuando se ha dado una enseñanza sexual inadecuada, los niños suelen tener comportamientos sexuales ofensivos, por ejemplo, chistes inapropiados, mostrar pornografía, divulgación de información errónea hasta forzar a otros compañeros a tocarlos o realizar actos sexuales. Es importante observar cuál es el patrón de sus ofensas, hacia quiénes van dirigidas y su contenido. Evidentemente un niño que presenta este tipo de comportamientos esta pasando por una situación difícil, principalmente familiar, que refleja en sus actos y además posee un pobre control emocional, lo cual le impide procesar y entender el problema. Asimismo, son inmaduros, con baja autoestima y con pocas habilidades sociales. Lo más recomendable en este tipo de caso es referirlo a terapia para indagar en el contexto emocional y familiar del niño.

Referencias: 

Sullivan, D., El sexo que se calla, Ed. Pax México, México, 1997, 277 pp.

Gil, E., Sexualized Children, Ed. Launch Press, 1993, United States, 360 pp.

Gil, E., A Guide for Parents of Children Who Molest, Ed. Self Esteem Shop, Mississipi, 1995, 31 pp.

por Editorial

Abuso Sexual (Maestros)

septiembre 12, 2013 en Blog, Maestros por Editorial

Como se abordó en el tema de Apertura Sexual, los niños son el reflejo de la enseñanza de los padres. De la misma forma, también son la representación de problemáticas familiares. El abuso sexual no es una situación aparte, sino es un hecho que se fue construyendo, donde cada uno de los involucrados tiene una parte de responsabilidad, incluyendo a los padres. Por lo que, la manera en que un niño trata de decir lo que le sucede es con acciones, por ejemplo, tener una actitud sexual con otros niños, actos autoeróticos (masturbación) o una actitud sexualmente abierta con los adultos. Si se tiene un niño que actúa de esta forma, es importante no responder con agresividad por muy molesto que sea. De esta manera, el niño está poniendo a prueba al adulto para ver si responde de forma que vuelva a abusar de él psicológica o emocionalmente, tal como alguien ya lo hizo. Lo que realmente hace al actuarlo es lo que le resulta imposible decir.

 

Recomendaciones:

Fundación Antenas Antenopolis

Juegos:

Let’s Talk about Touching

Steps to Healthy Touching

Libros:

A matter of control, Sandra Ballester & Frederique Pierre

 

Referencias: 

Sullivan, D., El sexo que se calla, Ed. Pax México, México, 1997, 277 pp.

por Editorial

Vínculo y Apego [Maestros]

septiembre 4, 2013 en Blog, Maestros por Editorial

El desarrollo del apego repercute en el ámbito escolar. A continuación se describen las fases de apego aplicadas al contexto educativo. Antes de los dos años y nueve meses los pequeños que acuden al jardín de niños experimentan una gran angustia cuando la madre los deja. Así, suelen mantenerse inactivos o hacer grandes esfuerzos por llamar la atención de la maestra. A los tres años estarán mucho más capacitados para sobrellevar la ausencia de la figura materna y así empezar a jugar con otros niños. Poder realizar esta acción evidencia un grado de madurez adecuado para su edad. Después de los tres años, se desarrollan lazos afectivos con sus maestras, serán más fuertes estos vínculos, si la madre lo introdujo a éstos. Entonces, el niño acudirá a la figura sustituta cuando necesite algo y podrá actuar como base segura para que pueda explorar y relacionarse con los demás. 

A continuación se describen las principales actitudes de los diferentes tipos de apego en el aula de clase, de niños donde no se logró el tipo seguro:

  1. Evitativo: un niño que presenta este tipo de apego sobresale en el ámbito escolar, ya que prefiere darle importancia a tareas y logros escolares que a sus emociones. Asimismo, podrán concentrarse y ser exitosos en actividades que requieren poca interacción social. Debido a la baja disposición de abrirse emocionalmente, les cuesta más trabajo establecer relaciones interpersonales y pueden tener a menudo problemas con sus pares porque no pueden presentar conductas emocionales como el enojo, sino que mostranrán una actitud agresiva pasiva. Los niños que presentan este estilo de apego se describen a sí mismos como fuertes y capaces de controlarlo todo. Sin embargo, es frecuente que existan bajos niveles de autoestima debido a que las experiencias de rechazo por parte de sus cuidadores primarios les han impedido desarrollar confianza en sí mismos. Por lo mismo, no serán participativos y preferirán pasar desapercibidos en el ámbito social.
  2. Ambivalente: los niños con este tipo de apego desarrollan estrategias extremas para llamar la atención. La primera, engloba conductas agresivas como berrinches, amenazas, culpabilizar, que provoquen una respuesta de regaño o castigo. La segunda, se refiere a conductas de indefensión y desamparo como dependencia excesiva del maestro o de otros niños, lo cual genera una actitud de cuidado y protección hacia ellos. Debido a conductas como la búsqueda constante de aprobación, la rivalidad con otros compañeros como celos, posesión, deseos de exclusividad, entre otros, presentan dificultades para ser aceptados por el grupo.
  3. Desorganizado: las representaciones más comunes de este tipo de apego son las inhibiciones profundas de la personalidad, como el pasar desapercibidos, o bien los estallidos de enojo, realizando movimientos estereotipados, paralizando su motivación para explorar o jugar. Asimismo, tienen mucha dificultad para respetar las estructuras de un aula, por lo que faltan el respeto de la maestra, agreden, amenazan verbalmente, mienten y manipulan.  Tienen dificultad para concentrarse, por lo que, no obtienen logros académicos y frecuentemente se encuentran debajo del promedio de clase. En las relaciones sociales, usualmente son estigmatizados como problemáticos.

 

Bibliografía:

Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentación, juego, escuela, Ed. paidós, Barcelona, 2000, 182 pp.

Barudy, J., Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia, Ed. gedisa, Barcelona, 2007, 253 pp. 

Bowlby, J., El vínculo afectivo, Ed. Paidós, Barcelona, 1993, 418 pp.