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por Editorial

Consecuencias del TDA

octubre 31, 2013 en Blog, Todos por Editorial

El TDA puede afectar mucho la vida de un niño en diferentes ámbitos. Una de las principales consecuencias de este trastorno es el área académica. Por lo general fracasan escolarmente y no principalmente por alguna deficiencia de inteligencia si no por fallas en los hábitos afectados por la incapacidad de atención y concentración. En general, estos niños si son capaces de aprender cognitivamente pero no pueden lograrlo debido a que no se pueden desempeñar adecuadamente en la escuela. Usualmente, en los exámenes sacan menor calificación, lo cual va mermando su desempeño escolar, cerrándoles la posibilidad de ir ascendiendo en este aspecto (obtener becas, ingresar a escuelas de gran nivel, etc.). Incluso hay grados de TDA donde el aprendizaje es recomendable a través de educación especial. Así, es muy común que el TDA y los Trastornos de Aprendizaje estén estrechamente relacionados.

Otra área afectada por el TDA es la conductual, ya que suele haber problemas de mal comportamiento. En ocasiones, estas conductas pueden ser tan molestas que llegan a causar una inconformidad en los adultos, de tal manera que se necesite ayuda profesional. Por ejemplo, los niños pueden ser muy difíciles, intratables, perturbadores, desobedientes y antipáticos. Como estas conductas no son intencionadas, las reacciones negativas de las personas pueden tomar al niño por sorpresa. Por lo tanto, los padres y maestros tienden a ser más directivos, controladores e invasivos con estos niños en comparación de los demás. De la misma forma, estas conductas pueden confundirse con el trastorno negativista desafiante.

Finalmente, una tercer área afectada es la social. Aunque este tipo de niños son abiertos, inquietos y habladores, lo cual los lleva a ser muy sociables y hablar con la mayoría de las personas, por lo general suelen ser mas ruidosos y molestos y así ser rechazados por sus pares. Asimismo, tanto vigor y energía puede resultar inadecuado a las situaciones sociales y a la conducta de los demás. Además el hecho de establecer una gran cantidad de relaciones interpersonales aumenta el riesgo de sufrir experiencias negativas. En general, sus compañeros los perciben como ruidosos, molestos, infelices y antipáticos, lo cual ocasiona que los rechacen. Así, esto puede ocasionar que estos niños presenten conductas violentas o agresivas físicas y verbales para defenderse o imponerse.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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Inatención, Hiperactividad e Impulsividad

octubre 29, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La parte del TDA de déficit de atención hace énfasis en la poca capacidad del niño de concentración, así como de fijación en los detalles. Por ejemplo, estos sujetos pasan rápidamente de una actividad a otra sin prestar atención. Los profesores por lo general se quejan de falta de concentración y de que no siguen las instrucciones. En algunos casos, hay actividades inusuales que causan la atención del niño, ya que los estímulos de motivación repercuten de tal manera que logran enganchar al niño. De esta forma, se suele mencionar que los niños con TDAA necesitan estímulos de motivación y atención mucho más fuertes. Así, se propone que el TDAA es más un déficit en la motivación y en la regulación conductual que en la inatención. De igual manera se ha conceptualizado la atención y se divide en dos ámbitos, el primero donde se encuentra el tipo de atención selectivo (escoger los estímulos importantes frente a los irrelevantes), y la mantenida (prestar atención durante un cierto período de tiempo).

Por otra parte, la hiperactividad se refiere al aspecto motor, como un exceso de actividad desorganizada. Es decir, que los niños con TDAH no paran de moverse, son inquietos, nerviosos, e incapaces de estar sentados o detenidos. Por lo general, se retuercen, mueven los dedos, corren de un lugar a otro, etc. Por lo tanto, suelen tener muchos accidentes como caídas propias, de objetos o de compañeros. Asimismo, no pueden regular sus acciones según lo que otras personas les demandan. Dentro de este ámbito, es importante observar en que situaciones el niño es más activo, ya que es común que se presenten estas conductas en tareas aburridas o que necesitan mucha atención.

Finalmente, la impulsividad se refiere a una deficiencia en la inhibición de conductas (es decir, “actuar sin pensar”). Este tipo de conductas pueden afectar su desempeño escolar al no tomarse el tiempo para reflexionar y analizar una pregunta antes de contestar. Asimismo, pueden ser conductas peligrosas, ya que puede caer en riesgos si no obedece a los adultos y no toma precauciones y no anticipa los riesgos. Asimismo, estos comportamientos causan inconformidad en los otros niños, ya que no se sienten respetados y/o son afectados por la violación de normas. Por lo tanto un niño con TDAH es incapaz de frenarse, de controlarse, y de demorar su necesidad de gratificación.

Además de estos comportamientos de los tres grandes rubros del TDA se pueden encontrar problemas de coordinación motora, lenguaje, inteligencia, aprendizaje, conducta agresiva, etc. Asimismo otra ámbito que se ve muy afectado en los niños con TDA es la socialización, presentando grandes problemas sociales. Por último, dentro del ámbito psicológico se daña la autoestima y puede generar grandes niveles de ansiedad. Para conocer acciones para tratar a niños con TDA busca nuestra entrada Tratamiento del TDA.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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TDA

octubre 29, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Estás son algunas frases que describen a los niños con Trastorno por Déficit de Atención. A lo largo de los años se hacía enfásis en el exceso de actividad o en la agitación motora. Sin embargo, ahora se diagnostica en tres grandes ramas: la inatención, la hiperactividad e impulsividad o una combinación de los dos. Acá una lista para cotejar los síntomas: (Debe presentar 6 o más)

Desatención:

  • No presta atención a los detalles (comete errores en las tareas por descuido)
  • Tiene dificultades para mantener la atención
  • Parece no escuchar cuando se le habla
  • No sigue instrucciones
  • No cumple con sus obligaciones
  • Tiene dificultades para organizarse
  • Evita tareas que requieran un esfuerzo mental
  • Extravía objetos
  • Se distrae por estímulos irrelevantes
  • Descuida las actividades diarias

 

Hiperactividad Impulsividad:

  • Movimientos en exceso de manos y pies
  • Abandono del lugar de forma inoportuna
  • Correr o saltar inportunamente
  • Dificultad para realizar actividades silenciosas
  • Dificultad para parar de hablar
  • Contesta preguntas antes de que se las acaben de preguntar
  • No espera turno
  • Interrumpe constantemente
  • Por lo general tiene mucha actividad

 

Es importante tomar en cuenta que la edad de inicio debe ser antes de los 7 años y que estas manifestaciones no correspondan con su nivel de desarrollo. Es decir, es normal que los niños más pequeños sean más inquietos que los mayores. Asimismo, las conductas deben durar mínimo 6 meses y presentarlas en cualquier situación. Por ejemplo, que sea inquieto en la escuela y en la casa, porque si sólo es distraído en la escuela es probable que esté reaccionando a un estímulo del contexto, más que sea la propia personalidad del niño. Finalmente, estos comportamientos causan un malestar significativo general en la vida del sujeto, como un bajo desempeño escolar o rechazo de parte de otros niños, etc.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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Beneficios de la Siesta

octubre 25, 2013 en Blog, Todos por Editorial

La siesta es el mejor reparador natural con el que contamos. La siesta solo debe ser de unos veinte a treinta minutos de sueño como máximo. Nunca se debe sobrepasar la media hora, ya que el efecto será el contrario, pues dejará una sensación de malestar y se pueden sufrir trastornos al levantarse como la irritabilidad o la sensación de no haber descansado. La siesta no debe exceder de 60 minutos, ni ser inferior a 15, ya que en ese espacio concreto se entra en una fase de sueño no REM -MOR en que la tensión arterial y la temperatura corporal disminuyen, induciendo a un reposo más profundo.

Tiene como Beneficios físicos aliviar tensiones físicas. Tiene beneficios a nivel cardiaco, ya que ayuda a relajar el corazón. A la larga conseguiremos eliminar estrés cardiaco y conseguir un mejor funcionamiento del corazón. Descansar a la mitad del día nos ayudará a aliviar tensiones y encontrarnos más relajados a todos los niveles, lo que nos ayudará a evitar situaciones de estrés. Además acelera el proceso de regeneración de tus células, manteniendo tu piel fresca y tersa y tu cara libre de tensiones.

A nivel psicológico la siesta tiene muchos beneficios, como un estado de relajación total. Se logra aumentar la respuesta mental de nuestro cuerpo a todos los niveles. Los reflejos se verán más agudizados y la capacidad de razonamiento y pensamiento también, consiguiendo que seamos más resueltos y veloces en nuestros razonamientos. Lo mismo sucederá con la capacidad de concentración, que nos hará estar más predispuestos a realizar actividades que requieran de todos los sentidos.

 

Referencias:

http://www.vitonica.com/wellness/la-siesta-beneficios-fisicos-y-psicologicos

http://www.saramariner.com/index.php/2007/06/21/7-beneficios-de-la-siesta-para-tu-calidad-de-vida/

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Sonambulismo, Pesadillas y Terrores Nocturnos

octubre 24, 2013 en Blog, Todos por Editorial

El sonambulismo, las pesadillas y terrores nocturnos son denominados científicamente como parasomnias (un tipo de trastorno del sueño). El primero se refiere a los movimientos corporales inconscientes en un estado de sueño. Es decir, el niño se levanta, se sienta, camina, tiene los ojos abiertos “en blanco” en un lapso que puede durar desde pocos segundos hasta treinta o más minutos. Otra característica más de este trastorno es que el individuo no recuerda nada de lo sucedido. Esta acción es sumamente peligrosa para el sujeto, ya que éste no coordina sus movimientos y puede haber daños físicos. Una explicación viable a este suceso es la inmaduración del cerebro, en especial del sistema nervioso, lo cual genera la activación del cuerpo en una fase del sueño (en especial de la primera a la tercera hora). Por lo que, usualmente este trastorno desaparece en la adolescencia, cuando ya se ha completado la maduración fisiológica. Como en cualquier problema, los factores ambientales inciden en la intensidad y prevalencia de los trastornos. Por lo que, un nivel elevado de estrés, fatiga puede precipitar la aparición de episodios de este tipo.

Enseguida, las pesadillas y los terrores nocturnos son otra parasomnia que afecta el ciclo del sueño. Ambos son reacciones de miedo que se producen durante la noche, aproximadamente a las dos horas de haberse dormido. Éstos suelen padecerlos más los varones, especialmente entre los 4 y 12 años de edad. Los terrores nocturnos parecen mucho más alarmantes, ya que el niño se sienta en su cama y grita (sin estar consciente), segundos después se acuesta y se vuelve a dormir y no recuerda nada de lo sucedido. Asimismo, la respiración y el ritmo cardiaco aumentan, a la vez que se manifiestan movimientos repetitivos. En cambio, en las pesadillas (que ocurren en la fase profunda del sueño -MOR-) a veces se llega a recordar la historia de las mismas, contenido que es mucho más tratable en psicoterapia. Éstas ocurren entre los 3 y 6 años de edad.

En cuanto a tratamiento, lo ideal es tratar la ansiedad en orientación psicológica, ya que médicamente se ha comprobado que los episodios desaparecen espontáneamente. Sin embargo, psicológicamente se atañe a alguna modificación en el ambiente familiar o cercano. En terapia, se puede exponer al niño gradualmente a la fuente de sus miedos, así como brindar herramientas de defensa y trabajar en aspectos psicológicos como la seguridad, autoestima, etc. Al igual que en cualquier trastorno, la correcta participación de la familia logra resultados mucho más rápidos y duraderos. Por lo que, una sana protectividad de la misma ayudará en la desaparición de las ansiedades.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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Trastornos del sueño

octubre 23, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Los trastornos del sueño se clasifican en dos categorías principales: disomnias (problemas para conciliar o mantener el sueño o un sueño excesivo) y parasomnias (trastornos de la activación entre las fases del sueño, como el sonambulismo, las pesadillas).  Las primeras que tienen que ver con dormirse y despertarse durante la noche son en parte normales en los niños, debido al desarrollo evolutivo que ya revisamos en el artículo anterior. Éstas son manifestaciones de la maduración del cerebro del niño. Por lo tanto, se espera que desaparezcan conforme crezcan. En el caso de los adolescentes es muy importante forjar buenos hábitos de sueño aún en el contexto del cambio en su estilo de vida, ya que como se abordó en la entrada los beneficios del sueño, éste es muy importante para un adecuado desarrollo, incluso para un buen estado de salud.

Sin embargo, existen ciertos casos donde el peso del contexto es crucial y afecta al pequeño de tal manera que le causa estas alteraciones al momento de dormir. Hay ocasiones donde los niños utilizan estos problemas para llamar la atención de los padres y logran dormir con ellos. Por lo que, resulta difícil reconocer cuando se trata de un trastorno verdadero y no algún miedo o apego. En primer lugar se debe descartar un malestar físico como un “dolor” de cabeza, de estómago o alguna dificultad para respirar, así como un efecto de la alimentación (por ejemplo, cenar e inmediatamente dormir alenta la digestión, lo que puede provocar incomodidad). Incluso, la intolerancia a la leche puede ser una causa que afecte el ciclo del sueño.

En segundo lugar, si existe un problema para conciliar o mantener el sueño se debe tomar en consideración al niño. Es decir, preguntarle qué es lo que causa su malestar. Para esto, es recomendable que el infante tenga un nivel de desarrollo cognitivo avanzado para que pueda percatarse y comunicar qué es lo que le está sucediendo. Por ejemplo, que sepa si es algún miedo o preocupación acerca de la escuela o de experiencias pasadas lo que le inquieta.

Cuando se ha descartado una primer causa física y ya que el niño ha logrado identificar la razón de su incapacidad para conciliar o mantener el sueño, existen distintas soluciones para lograr un adecuado ciclo nocturno. Una alternativa son los medicamentos, sin embargo hay que tener precaución con sus efectos secundarios. Evidentemente, la psicoterapia es una opción viable, ya que en ella de acuerdo a la corriente teórica se pueden utilizar distintas herramientas desde el juego como elemento promotor de expresión y curación, hasta técnicas más conductuales como la relajación, la sensibilización, los estímulos o consecuencias. Asimismo, en casa se debe seguir el mismo estilo de abordaje para lograr un avance uniforme. Un ejemplo es negar la atención al niño una vez que ha dado las buenas noches y/o darle premios y elogios afectivos cuando realice una conducta deseada, así como establecer una rutina definida para el momento de dormir.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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Beneficios del sueño

octubre 22, 2013 en Blog, Todos por Editorial

En cuanto a los beneficios del sueño se encuentra un ámbito fisiológico en donde se reparan los tejidos, por ejemplo cuando se hace ejercicio al día siguiente duele más porque en el sueño los músculos han sido reparados y han “absorbido” los efectos del ejercicio. Asimismo, el sueño estimula la hormona del crecimiento, ya que en el transcurso del sueño se retiene el calcio (para que los huesos crezcan sanos y fuertes) y se mineralizan los mismos, (así que ya sabes porque los niños crecen cuando duermen, sobretodo en la adolescencia). El sueño también tiene una función inmune (apoco no les ha pasado que están enfermos y tienen mucho sueño?, sobretodo cuando hay fiebre), esto es causa del cuerpo, ya que al momento de dormir aumenta el trabajo de los glóbulos blancos (las defensas) frente a los patógenos (virus, bacterias, etc). De la misma forma, el sueño sirve para sustituir las neuronas viejas por nuevas y por hacer nuevas conexiones entre neuronas (que es cómo se fomenta el aprendizaje). Finalmente, el sueño favorece el aprendizaje y la memoria, ya que éste se consolida en las etapas del sueño sin necesidad de práctica (Íntentalo!, estudia y duerme y vas a ver como se te queda mejor grabado). La etapa de sueño SOL sobretodo está ligado al aprendizaje de tareas motoras (como andar en bici o tocar un instrumento musical!).

Otro aspecto importante es que en el sueño se van a activar los recuerdos con mayor valencia negativa, ya que han sido reforzados en el proceso de memoria. ¿Por qué pasa esto? Porque el cuerpo y todos sus mecanismos actúan en pro de la supervivencia. Por lo tanto, en el sueño se recuerdan las peores cosas para tenerlas presentes y no volver a repetirlas! Ahora bien, esto puede ser un problema a largo plazo ya que aumenta el nivel de ansiedad incluso llegando a ocasionar trastornos de estrés postraumático.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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El sueño

octubre 21, 2013 en Blog, Todos por Editorial

El sueño, desde un punto de vista conductual, es un estado de reposo donde disminuye la actividad y se suspende la conciencia. Por lo tanto, es un proceso de descanso y recuperación. Para poder determinar si existe algún problema de sueño, primero es importante saber qué es lo que se considera normal en el ciclo de sueño de los niños. El sueño en todas las edades es diferente y estos patrones cambian con el desarrollo. Este proceso se inicia desde siendo fetos (exactamente a la semana 23), donde hay evidencias de sueño MOR (explicado más adelante) y bostezos. Después, de bebés se estima un sueño de alrededor de 16 horas, al año un promedio de 12 y a los 8 y 10 años ya debe dormir las 8 horas típicas. En cuanto a estabilidad, los bebés recién nacidos distribuyen su sueño entre el día y la noche (es decir no duermen seguido por las noches), hacia los 8 meses (afortunadamente para los padres) ya van adquiriendo el patrón día y noche, para el año y medio ya debe tener un patrón estable.

Lo mismo sucede con las etapas de sueño (MOR y SOL). La primera se refiere al momento del sueño de Movimientos Oculares Rápidos, su nombre es dado porque la actividad cerebral es la misma que cuando uno está despierto y se puede observar en el movimientos de los ojos. Esta fase se alcanza alrededor de los 90 minutos de sueño, es aquí donde ocurren las ensoñaciones vívidas (sueños y pesadillas) y está ligado al proceso de aprendizaje y memoria (es decir, es mejor que un niño duerma bien la noche antes de un examen a que se la pase estudiando porque no le va a servir!). La segunda etapa corresponde al Sueño de Ondas Lentas, donde se recupera el cuerpo en cuanto a nutrientes, sustancias químicas y proteínas. En los bebés se pueden distinguir estas dos fases de acuerdo a la postura corporal, por ejemplo en el sueño SOL hay inmovilidad, puños cerrados, respiración y ritmo cardiaco regular. Mientras que en el MOR (además del evidente movimiento de ojos) hay flacidez en el cuerpo, gestos faciales, respiración y ritmo cardiaco irregular.

Entonces, los problemas de sueño se pueden observar en las modificaciones de la conducta del dormir. Durante el primer año, la queja más frecuente de los padres es que el niño no duerme durante la noche. A los 2 años, el problema es para irse a dormir y las pesadillas. Mientras que de 3 a 5 años lo usual es despertarse por las noches. Cuando ya hay un malestar significativo que produce deterioro social o escolar, lo más recomendable es asistir con un especialista, primero con un médico que descarte el ámbito físico, ya que no necesariamente los problemas están asociados a causas psicológicas o de comportamiento. Es de suma importancia tratar los problemas de sueño a tiempo, ya que estos suelen persistir a lo largo del tiempo hasta la vida adulta.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

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Fobia Social

octubre 18, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Otro tipo de fobia popular es la fobia social, la cual se describe como la respuesta ansiosa (acompañada de síntomas físicos como náuseas, sudores, escalofríos, palpitaciones, calores, etc.) a actuar de forma humillante o desconcertante en situaciones sociales. Existen niveles de fobia social, desde la que es un miedo irracional a estar con muchas personas (la cual es común), hasta la grave, que se da en momentos informales, incluso en contactos personales (uno a uno). Dentro de las reacciones usuales de los niños podemos encontrar: llanto, berrinches u horror. Evidentemente, la timidez es un indicador, sin embargo hay que saber distinguir entre la normalidad y lo exagerado como por ejemplo: el mutismo selectivo (quedarse callado con ciertas personas).

Los escenarios típicos donde los niños lo presentan son: en la escuela, en reuniones familiares, en fiestas infantiles y cualquier oportunidad donde esté presente una gran cantidad de personas. Niños de entre 8 y 12 años presentan miedo a situaciones donde hay que hablar en público, hacer deportes, leer en voz alta, participar en clase, comer frente a otros, pasar al pizarrón, ir a fiestas, hablar con la autoridad, etc. Si bien, estos miedos son normales a su edad, una reacción intensa y descontrolada es indicador de que su desarrollo no está marchando bien y hay que acudir por ayuda psicológica. Ya que, como cualquier fobia, una intervención propicia puede disminuir grandes repercusiones por ejemplo quedarse aislado totalmente y deprimirse.

Entre las causas de la fobia social, se puede encontrar una experiencia traumática previa o mucho estrés como una separación, un cambio de escuela, etc. Asimismo, el temperamento del niño influye, ya que existen algunos que son más introvertidos y presentan mucha ansiedad en situaciones sociales. Al igual que en cualquier otro trastorno de ansiedad, el contexto familiar repercute mucho, ya que puede aprender comportamientos y formas de reaccionar ansiosas de sus familiares; incluso padres demasiado sobreprotectores.

Para los niños es muy difícil padecer este trastorno, ya que en general la vida está envuelta de situaciones sociales. Por lo que, deben enfrentar las mismas con un intenso malestar o padecer un mal funcionamiento escolar y social por esta causa. Por lo general, poseen poco o ningún amigo y se ven rezagados en actividades como los deportes o musicales. Tú como adulto, sobretodo si eres su padre, puedes ayudarlo siendo un modelo positivo, por ejemplo controlando sus propios miedos sociales y dando una conferencia. También puedes animarlo a socializar y frecuentar lugares poblados y poco a poco irse aproximando a hablar con algún niño, después otro y al final jugar en grupo.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.

http://www.allinahealth.org/mdex_sp/SD7570G.HTM

por Editorial

Fobia Escolar

octubre 17, 2013 en Blog, Todos por Editorial

Un tipo de fobia muy común en niños es la fobia escolar, la cual es la representación de una gran cantidad de ansiedad con respecto a la asistencia al colegio. Ésta puede tener distintos orígenes, por ejemplo, el rechazo a la escuela por la preocupación de separarse de la madre y temor a que le suceda algo mientras él no está o por factores exclusivos del colegio, por ejemplo, que éste sea nuevo y no tenga amigos. Este problema puede aparecer desde pequeños y lo más común es que realicé ese tipo de conductas por la angustia de separación de la madre. Por otra parte, en niños más grande lo usual es que haya aspectos de la experiencia escolar que le produzcan demasiada angustia. El inicio de este conflicto se asocia a una experiencia vital estresante como alguna muerte, separación o cambio brusco. De la misma forma, como se aborda en el tema de fobias ( un patrón en la familia de ansiedad y respuestas aprendidas puede enseñar al niño a actuar y responder igual ante situaciones de estrés. Un estilo de crianza sobreprotector puede generar también el rechazo a la escuela.

La angustia de esta fobia suele estar acompañada de síntomas físicos como mareos, dolores de cabeza, hinchazón, nauseas, entre otras manifestaciones. Es muy importante saber como actuar frente a estas situaciones porque en ocasiones nuestra mejor intención puede dañar o alentar más las conductas, es decir el ir por el niño al colegio cada que llora en lugar de ayudar, refuerza su conducta (sabe que si hace berrinche, logrará salir de la escuela), más aún si llegando a casa puede jugar o disfrutar de su comida favorita. Por lo tanto, si en casa se la pasa mejor que en el colegio, evidentemente no querrá asistir. Asimismo, este comportamiento genera gran ausentismo a clases, lo cual no es beneficioso para él.

Evidentemente, cualquier manifestación de este tipo de conducta merece atención psicológica. Sin embargo, la participación de los padres y maestros es vital para el adecuado tratamiento. En primer lugar, se sugiere no suspender la asistencia a clases, es decir a pesar de todas las conductas que el niño actúe para salir del colegio no se debe retirarlo de la escuela. Asimismo, las maestras deben emplear técnicas para retener al niño activo. De la misma forma, toda asistencia al colegio, aunque sea involuntaria debe premiarse (recordemos el artículo de límites donde se menciona que los mejores elogios son emocionales, como momentos de convivencia, no sólo materiales). Igualmente, los padres y terapeutas pueden utilizar cuentos que aborden la temática de los temores y donde se provea de herramientas para enfrentarlos. Poco a poco, conforme vaya logrando avances, se puede organizar una fiesta en la escuela para celebrar que “asistió una semana”.

 

Referencias:

Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatología del Niño y del Adolescente, Ed. Pearson, España.