{"id":966,"date":"2013-11-13T21:20:28","date_gmt":"2013-11-13T21:20:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/?p=966"},"modified":"2013-11-20T21:21:28","modified_gmt":"2013-11-20T21:21:28","slug":"padres-e-hijos-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/padres-e-hijos-adolescentes\/","title":{"rendered":"Padres e Hijos Adolescentes"},"content":{"rendered":"<p>Si ya de por s\u00ed ser padre es una tarea dif\u00edcil, serlo de adolescentes lo es a\u00fan m\u00e1s. La decisi\u00f3n de tener un hijo implica una gran responsabilidad y mucho trabajo psicol\u00f3gico para poder criar adecuadamente a los hijos. Ya que es importante tener cierta flexibilidad que se adecuen a las necesidades y deseos cambiantes de los hijos que crecen y se desarrollan. Adicionalmente, en esta gran labor de parentalidad se ve inmiscuida la historia de cada persona. Por lo general, esta educaci\u00f3n repercute mucho en la crianza de los hijos. Es com\u00fan, que educando a los hijos se traten de lavar culpas y enmendando errores del propio crecimiento. Hoy en d\u00eda, existe un claro ejemplo: los padres que fueron educados r\u00edgidamente y a golpes por sus padres deciden no hacer lo mismo con sus hijos, cayendo en el otro extremo de total libertad y flexibilidad que ahora los hijos han adquirido el poder y mandan a sus propios padres.<\/p>\n<p>Por lo tanto, es de suma importancia mantenerse firme en el papel de padre o madre sin llegar a ning\u00fan extremo. Es decir, lo ideal es encontrar un balance entre la rigidez y la flexibilidad, por ejemplo en los l\u00edmites (Revisa la secci\u00f3n de <b>L\u00edmites<\/b> para recordar como establecerlos adecuadamente). Es usual que al llegar los hijos a la adolescencia, los padres cargan su estilo de parentalidad hacia un lado de la balanza (se vuelven m\u00e1s inflexibles o liberales de tal forma que quieren ser sus amigos en lugar de sus padres). Sin embargo, lo que necesita un adolescente de sus padres es equilibrio.<\/p>\n<p>Asimismo, de acuerdo a los ideales que se manejan en la adolescencia, los j\u00f3venes tender\u00e1n a preferir ciertas caracter\u00edsticas en un adulto. Por ejemplo, los adolescentes sienten admiraci\u00f3n por las personas que son coherentes en su comportamiento habitual, que act\u00faan congruentemente (sus acciones y palabras son acordes). De tal forma que se valora mucho la fidelidad con los propios principios y rechazan cualquier contradicci\u00f3n entre los mismos, ya que hacerlo implicar\u00eda hipocres\u00eda. Adicionalmente, de modo evidente, es importante que el adulto comprenda el mundo del adolescente y los cambios por los que ellos pasan sin criticar ni juzgar. Con estos factores el padre y el adolescente podr\u00e1n mantener una relaci\u00f3n sana donde se puedan transmitir experiencias, hacer confidencias, dar opiniones, ayudar e invitar a la reflexi\u00f3n de ciertas conductas.<\/p>\n<p>Por otro lado, los hijos siguen necesitando a sus padres (aunque no lo digan o no se den cuenta). Adem\u00e1s de recibir apoyo econ\u00f3mico de parte de ellos, tambi\u00e9n es importante que puedan compartir un v\u00ednculo y que los adolescentes les den algo a cambio (no s\u00f3lo obediencia), si no un contacto parecido a la amistad. Para poder construir esta alianza, es vital que las dos partes sean rec\u00edprocas (den y reciban al mismo tiempo); es decir, un padre que quiera que su hijo le conf\u00ede todo pero que \u00e9l nunca se acerc\u00f3 a platicar de sus problemas, es poco probable que pueda establecer este tipo de relaci\u00f3n. La clave suele estar en la confianza, que no den la impresi\u00f3n de que desconf\u00edan de sus hijos, que den libertad y que ense\u00f1en a administrarla con responsabilidad. Es decir, colocarse en el mismo nivel de confianza. Evidentemente, entablar una estrecha relaci\u00f3n con los adolescentes puede resultar complicado, ya que requiere de mucho esfuerzo y trabajo. Sin embargo, la cosecha generar\u00e1 mucha satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/brecha2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-967\" alt=\"brecha2\" src=\"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/brecha2.jpg\" width=\"220\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/brecha2.jpg 220w, https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/brecha2-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n<p><i>Referencias:<\/i><\/p>\n<p>Castillo, G., (2004), Tus hijos adolescentes, Ed. Hacer Familia, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Kancyper, L., (2007), Adolescencia: El Fin de la Ingenuidad, Ed. Lumen, Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si ya de por s\u00ed ser padre es una tarea dif\u00edcil, serlo de adolescentes lo es a\u00fan m\u00e1s. La decisi\u00f3n de tener un hijo implica una gran responsabilidad y mucho trabajo psicol\u00f3gico para poder criar adecuadamente a los hijos. 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