{"id":927,"date":"2013-11-01T18:22:56","date_gmt":"2013-11-01T18:22:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/?p=927"},"modified":"2013-10-29T18:23:24","modified_gmt":"2013-10-29T18:23:24","slug":"causas-del-tda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/causas-del-tda\/","title":{"rendered":"Causas del TDA"},"content":{"rendered":"<p>Para explicar el TDA existen distintas explicaciones desde el \u00e1mbito fisiol\u00f3gico hasta el social. Sin embargo, ninguna determina totalmente la causa de este trastorno, si no que todas estos factores est\u00e1n interrelacionados, lo cual desemboca en el TDA. Desde un primer \u00e1mbito, el anat\u00f3mico, se ha encontrado que los ni\u00f1os que presentan este tipo de conducta posee un menor flujo sangu\u00edneo y de glucosa, y actividad el\u00e9ctrica en el l\u00f3bulo prefrontal del cerebro, el cual se encarga de poner los <i>frenos<\/i> al comportamiento. Es decir, dado que hay un menor nivel de funcionamiento en esta \u00e1rea que regula la capacidad de detenimiento, las conductas de los ni\u00f1os con TDA resultan incontrolables.<\/p>\n<p>Asimismo, se ha demostrado que la actitud de los padres juega un papel muy importante en la adquisici\u00f3n de TDA. Por lo general, los mismos padres muestran conductas inquietas (tambi\u00e9n con una actividad disminuida en el l\u00f3bulo frontal). Por lo que, es muy probable que este trastorno sea heredado y afecte a familias enteras. Evidentemente, el estilo de crianza tambi\u00e9n repercutir\u00e1 en la actuaci\u00f3n de la impulsividad e hiperactividad. Por ejemplo, una parentalidad agresiva o restrictiva. As\u00ed como, madres m\u00e1s impacientes, poco coherentes y aferradas a mantener su poder. En general un hogar ca\u00f3tico (cargado de responsabilidades o demasiado libre) no genera ni propicia comportamientos de reflexi\u00f3n y atenci\u00f3n. Recordemos que los ni\u00f1os aprenden del ejemplo.<\/p>\n<p>Adicionalmente un sinn\u00famero de factores cotidianos pueden propiciar este tipo de conductas. Por ejemplo, la alimentaci\u00f3n. El consumo exagerado de az\u00facar (dulces, jugos, refrescos) incrementa el nivel de energ\u00eda en el cuerpo, causando mayor actividad en los ni\u00f1os. Por lo tanto, se vuelven hiperactivos y desorganizados. As\u00ed que, seguir una dieta especial puede ser beneficioso para los ni\u00f1os con TDA. Tambi\u00e9n, el estr\u00e9s, las cr\u00edticas, las situaciones familiares complicadas como los divorcios o enfermedades y la interacci\u00f3n entre padres e hijos puede ser causa de un comportamiento hiperactivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Referencias:<\/i><\/p>\n<p>Wicks-Nelson, R., et Allen, I., (2009), Psicopatolog\u00eda del Ni\u00f1o y del Adolescente, Ed. Pearson, Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para explicar el TDA existen distintas explicaciones desde el \u00e1mbito fisiol\u00f3gico hasta el social. Sin embargo, ninguna determina totalmente la causa de este trastorno, si no que todas estos factores est\u00e1n interrelacionados, lo cual desemboca en el TDA. Desde un primer \u00e1mbito, el anat\u00f3mico, se ha encontrado que los ni\u00f1os que presentan este tipo de&hellip;<\/p>\n<p class=\"more-link\"><a href=\"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/causas-del-tda\/\" class=\"themebutton2\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,32],"tags":[],"class_list":["post-927","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=927"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":928,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions\/928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}