{"id":767,"date":"2013-09-04T18:07:15","date_gmt":"2013-09-04T18:07:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/?p=767"},"modified":"2013-09-02T18:08:42","modified_gmt":"2013-09-02T18:08:42","slug":"vinculo-y-apego-maestros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/vinculo-y-apego-maestros\/","title":{"rendered":"V\u00ednculo y Apego [Maestros]"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">El desarrollo del apego repercute en el \u00e1mbito escolar. A continuaci\u00f3n se describen las fases de apego aplicadas al contexto educativo. Antes de los dos a\u00f1os y nueve meses los peque\u00f1os que acuden al jard\u00edn de ni\u00f1os experimentan una gran angustia cuando la madre los deja. As\u00ed, suelen mantenerse inactivos o hacer grandes esfuerzos por llamar la atenci\u00f3n de la maestra. A los tres a\u00f1os estar\u00e1n mucho m\u00e1s capacitados para sobrellevar la ausencia de la figura materna y as\u00ed empezar a jugar con otros ni\u00f1os. Poder realizar esta acci\u00f3n evidencia un grado de madurez adecuado para su edad. Despu\u00e9s de los tres a\u00f1os, se desarrollan lazos afectivos con sus maestras, ser\u00e1n m\u00e1s fuertes estos v\u00ednculos, si la madre lo introdujo a \u00e9stos. Entonces, el ni\u00f1o acudir\u00e1 a la figura sustituta cuando necesite algo y podr\u00e1 actuar como base segura para que pueda explorar y relacionarse con los dem\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A continuaci\u00f3n se describen las principales actitudes de los diferentes tipos de apego en el aula de clase, de ni\u00f1os donde no se logr\u00f3 el tipo seguro:<\/span><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><b><\/b><i>Evitativo:<\/i><b> <\/b>un ni\u00f1o que presenta este tipo de apego sobresale en el \u00e1mbito escolar, ya que prefiere darle importancia a tareas y logros escolares que a sus emociones. Asimismo, podr\u00e1n concentrarse y ser exitosos en actividades que requieren poca interacci\u00f3n social. Debido a la baja disposici\u00f3n de abrirse emocionalmente, les cuesta m\u00e1s trabajo establecer relaciones interpersonales y pueden tener a menudo problemas con sus pares porque no pueden presentar conductas emocionales como el enojo, sino que mostranr\u00e1n una actitud agresiva pasiva. Los ni\u00f1os que presentan este estilo de apego se describen a s\u00ed mismos como fuertes y capaces de controlarlo todo. Sin embargo, es frecuente que existan bajos niveles de autoestima debido a que las experiencias de rechazo por parte de sus cuidadores primarios les han impedido desarrollar confianza en s\u00ed mismos. Por lo mismo, no ser\u00e1n participativos y preferir\u00e1n pasar desapercibidos en el \u00e1mbito social.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><i>Ambivalente: <\/i>los ni\u00f1os con este tipo de apego desarrollan estrategias extremas para llamar la atenci\u00f3n. La primera, engloba conductas agresivas como berrinches, amenazas, culpabilizar, que provoquen una respuesta de rega\u00f1o o castigo. La segunda, se refiere a conductas de indefensi\u00f3n y desamparo como dependencia excesiva del maestro o de otros ni\u00f1os, lo cual genera una actitud de cuidado y protecci\u00f3n hacia ellos. Debido a conductas como la b\u00fasqueda constante de aprobaci\u00f3n, la rivalidad con otros compa\u00f1eros como celos, posesi\u00f3n, deseos de exclusividad, entre otros, presentan dificultades para ser aceptados por el grupo.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><i>Desorganizado: <\/i>las representaciones m\u00e1s comunes de este tipo de apego son las inhibiciones profundas de la personalidad, como el pasar desapercibidos, o bien los estallidos de enojo, realizando movimientos estereotipados, paralizando su motivaci\u00f3n para explorar o jugar. Asimismo, tienen mucha dificultad para respetar las estructuras de un aula, por lo que faltan el respeto de la maestra, agreden, amenazan verbalmente, mienten y manipulan.\u00a0 Tienen dificultad para concentrarse, por lo que, no obtienen logros acad\u00e9micos y frecuentemente se encuentran debajo del promedio de clase. En las relaciones sociales, usualmente son estigmatizados como problem\u00e1ticos.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><i>Bibliograf\u00eda:<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentaci\u00f3n, juego, escuela, Ed. paid\u00f3s, Barcelona, 2000, 182 pp.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Barudy, J., Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia, Ed. gedisa, Barcelona, 2007, 253 pp.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Bowlby, J., El v\u00ednculo afectivo, Ed. Paid\u00f3s, Barcelona, 1993, 418 pp.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El desarrollo del apego repercute en el \u00e1mbito escolar. A continuaci\u00f3n se describen las fases de apego aplicadas al contexto educativo. Antes de los dos a\u00f1os y nueve meses los peque\u00f1os que acuden al jard\u00edn de ni\u00f1os experimentan una gran angustia cuando la madre los deja. 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