{"id":763,"date":"2013-09-04T19:05:04","date_gmt":"2013-09-04T19:05:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/?p=763"},"modified":"2013-09-02T18:05:41","modified_gmt":"2013-09-02T18:05:41","slug":"vinculo-y-apego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/vinculo-y-apego\/","title":{"rendered":"V\u00ednculo y Apego"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Para el sano crecimiento del ni\u00f1o es fundamental el v\u00ednculo madre-hijo de los primeros a\u00f1os, ya que es la experiencia fundamental que lo inicia en su existencia. Uno de los requisitos fundamentales para asegurar el buen trato de los ni\u00f1os es que los v\u00ednculos de los padres con sus hijos sean sanos. La existencia de estas relaciones depende fundamentalmente de los procesos de apego.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u201cEn los infantes existe una propensi\u00f3n innata a entablar contacto con otros seres humanos y apegarse a ellos. En este sentido, existir\u00eda en ellos una necesidad de poseer un objeto propio independiente de la comida, necesidad que, sin embargo posee un car\u00e1cter tan primario como la de alimento y calor. A esta teor\u00eda le denominaremos teor\u00eda del apego a un objeto primario.\u201d (Bowlby, 1993).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La formaci\u00f3n y el desarrollo del apego ocurre a trav\u00e9s de un proceso relacional que primeramente es sensorial durante el embarazo, como el reconocimiento de la voz o el tacto de mam\u00e1, seguido de la reacci\u00f3n afectiva del adulto despu\u00e9s del nacimiento. El apego es aquello que produce los lazos invisibles entre los familiares y est\u00e1 caracterizado por el sentimiento de pertenencia a ese grupo en particular. Por lo tanto, tendr\u00e1 la capacidad de elaborar una imagen interna de esas personas, con el fin de poderlas evocar en situaciones de angustia; lo cual le permitir\u00e1 tener una base segura que lo motive a explorar su entorno y convivir con extra\u00f1os.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El apego va form\u00e1ndose desde que nace y conforme el ni\u00f1o va creciendo. As\u00ed, en las primeras semanas\u00a0 de vida tendr\u00e1 preferencia por los est\u00edmulos humanos aunque no reconocer\u00e1 a sus principales cuidadores. Poco a poco va identificando a su madre, padre, nana y despu\u00e9s, hasta los 8 meses podr\u00e1 comenzar a diferenciarse, primero a trav\u00e9s del llanto, el gateo, etc. En seguida como consecuencia del fin de la separaci\u00f3n, hasta los 18 meses tendr\u00e1 este tipo de angustia frente a la ausencia de su figura de apego (generalmente la madre). Finalmente, de acuerdo a las experiencias vividas podr\u00e1 desarrollar un estilo de apego que lo determinar\u00e1 por el resto de su vida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La importancia del apego es de tal magnitud, que el propio apego de un padre repercute en el desarrollo del de sus hijos. A trav\u00e9s de \u00e9ste, podr\u00e1 llegar a ser una persona capaz de vincularse afectivamente y aprender de la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Este es el punto de partida para el desarrollo paulatino de la confianza en s\u00ed mismo y de su entorno. Si no se logra una adecuado v\u00ednculo primario se puede da\u00f1ar gravemente sus capacidades posteriores de vinculaci\u00f3n y de aprendizaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Existen cuatro tipos de apego que se instauran de acuerdo al tipo de infancia que se ha vivido. El primero es el seguro, el cual es el adecuado, ya que instaura la confianza b\u00e1sica. Si \u00e9ste no se logr\u00f3, se puede desarrollar uno de los tres tipos de apego inseguro:\u00a0<\/span><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><i>Evitativo:<\/i> se caracteriza por la evitaci\u00f3n del establecimiento de relaciones interpersonales, sintiendo de esta forma seguridad al inhibir su \u00e1mbito emocional. Son personas que les cuesta trabajo abrirse emocionalmente, que gustan de trabajar solos y por mostrar agresividad pasiva.\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><b><\/b><i>Ansioso-Ambivalente: <\/i>este tipo de apego tiene como principal caracter\u00edstica la ansiedad generada por la incertidumbre de si es amado o no, si interesa o no, si se es valioso o no. Prevalece una sensaci\u00f3n de no sentirse suficiente, amado o agradable para el otro. Por lo que, son personas que gustan de llamar la atenci\u00f3n para sentirse queridos.\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #000000;\"><i>Desorganizado: <\/i>las personas con este tipo de apego no tienen un patr\u00f3n, por lo que no pueden responder de una forma regular en las relaciones interpersonales. Pueden percibir a las personas como inaccesibles, peligrosas o abusadoras y presentan un miedo cr\u00f3nico intenso por relacionarse. Asimismo, es frecuente que hayan pasado de un cuidador a otro, lo cual ocasion\u00f3 inestabilidad afectiva.\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Dolto, F., Las etapas de la infancia: nacimiento, alimentaci\u00f3n, juego, escuela, Ed. paid\u00f3s, Barcelona, 2000, 182 pp.<\/p>\n<p>Barudy, J., Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia, Ed. gedisa, Barcelona, 2007, 253 pp.<\/p>\n<p>Bowlby, J., El v\u00ednculo afectivo, Ed. Paid\u00f3s, Barcelona, 1993, 418 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para el sano crecimiento del ni\u00f1o es fundamental el v\u00ednculo madre-hijo de los primeros a\u00f1os, ya que es la experiencia fundamental que lo inicia en su existencia. Uno de los requisitos fundamentales para asegurar el buen trato de los ni\u00f1os es que los v\u00ednculos de los padres con sus hijos sean sanos. La existencia de&hellip;<\/p>\n<p class=\"more-link\"><a href=\"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/blog\/vinculo-y-apego\/\" class=\"themebutton2\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,32],"tags":[],"class_list":["post-763","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=763"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/763\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":764,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/763\/revisions\/764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.terapiadejuego.com\/cms\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}